Una auditoria es un mecanismo que permite verificar si en una empresa, proyecto o proceso se están obteniendo los beneficios deseados mediante el análisis de situaciones organizacionales, cumplimiento de normativas y análisis de la eficiencia y eficacia de los procesos aplicados. Una de las áreas donde en los últimos años se han implementado diversos sistemas de auditoría es la de medio ambiente, higiene y seguridad.

Las llamadas auditorías ambientales consisten en el examen metodológico de los procesos de una empresa o industria con el objeto de conocer las condiciones de contaminación y riesgo bajo las cuales operan. De igual modo, este examen permite evaluar el cumplimiento de las normas legales, aspectos no normados y aquellos que definen las buenas prácticas en ingeniería. Se ejecutan fundamentalmente en organizaciones que han diseñado algún sistema de gestión basado en estándares propios o internacionales, tales como las normas ISO14001 y las OHSAS 18001

Estos procedimientos cumplen un papel fundamental en la gestión de las empresas ya que establecen mecanismos de control que permiten poner en evidencia la mejora continua de los procesos y agregar valor a la gestión desarrollada.

Para conducir adecuadamente un proceso de auditoría ambiental se recomiendan los siguientes pasos:

  • Establecer claramente el objetivo y alcance de la auditoria

  • Fijar previamente los plazos

  • Definir el plan de la auditoría

  • Determinar los requisitos legales a cumplir

  • Resolver cualquier eventualidad que surja durante la auditoría

  • Comunicar a las partes involucradas los resultados.

La auditoría, como primera fase, da paso a una segunda, llamada Post-auditoria. Esta consiste en establecer el convenio de cumplimiento para los correctivos señalados, idear un plan de acción para estos fines -definiendo procedimientos de seguimiento- y luego, la entrega del certificado correspondiente a la entidad auditada.