Drones y Medio Ambiente

Previo a su inicio, todo proyecto de desarrollo turístico requiere de una etapa esencial que consiste en revalidar su factibilidad; la cual implica, entre muchas acciones, una revisión del concepto del proyecto, de sus características y parámetros de construcción, desde una perspectiva ambiental, legal, económica y financiera. Tal análisis crítico incluye realizar una revisión de la normativa aplicable al uso de suelo y desarrollo turístico del terreno, como así también de las condiciones medioambientales del área.

Para la realización de dicho estudio es necesario contar con un equipo multidisciplinario integrado por cartógrafos, biólogos, especialistas en urbanismo, topógrafos, asesores legales y botánicos, entre otras especialidades, que en conjunto determinan dicha factibilidad e identifican con cierta precisión los inconvenientes que pudiera afrontar el desarrollo del proyecto turístico; que, a su vez, basado en los resultados pueden brindar  soluciones de cómo abordarlos.

Esta metodología, si bien es válida, no deja de ser imprecisa cuando se trata de grandes extensiones de tierra o terrenos de difícil acceso; sin embargo, la aplicación de las nuevas tecnologías tales como los drones –vehículos aéreos no tripulados– han llegado para cumplir un rol fundamental en esta evaluación que podrá significar la realización o no de un proyecto turístico.

En efecto, resulta de suma utilidad disponer de imágenes de alta resolución tomadas por dichos dispositivos y evaluadas con la ayuda del software, ya que permiten verificar la realidad de cada centímetro de un terreno, realizar inventarios de los elementos ambientales e identificar tipos de suelos. También, a través de una correcta apreciación de los resultados, es posible determinar la humedad de suelo, la densidad y altura de las plantas, los tipos de suelos, las alturas, entre otros.

Con todos estos elementos se realiza una zonificación apropiada de las áreas desarrollables y de interés de los inversionistas turísticos, teniendo en cuenta las condiciones medioambientales y las restricciones legales de uso de suelo. En efecto, en esta oportunidad la tecnología aporta una perspectiva diferente, desde el cielo, al proceso de toma de decisiones para la planificación de un proyecto turístico.

En la era de la información, la disponibilidad y accesibilidad de la tecnología no deja de sorprender y la aplicación de estos dispositivos en los procesos de evaluación ambiental de proyectos convertirán en obsoletos cualquier otro método, a la vez, que permitirán desarrollar proyectos con una exactitud tan precisa que ofrecerá las condiciones de viabilidad incluso legal de su aprobación.

 

Validación de la Normativa de Uso de Suelo y Monitoreos

Resulta también interesante el uso de los drones para verificar la exactitud de los mapas y planes de ordenamiento territorial turístico existentes, a los fines de contrastarlos con la realidad ambiental y la aplicabilidad de las disposiciones de uso de suelo en un momento y lugar determinados para el desarrollo de un proyecto. Se logra a través del uso de los drones para una alta precisión de la cartografía, que permite realizar la validación de la normativa aplicable, y en todo caso arroja los argumentos técnicos suficientes para requerir a las autoridades cualquier tipo de consideración respecto a su aplicabilidad en un área determinada.

La aplicación al campo ambiental es infinita. La vigilancia y control de la calidad ambiental es una de sus más importantes aportes a través no sólo de las imágenes sino de la información recopilada por diferentes sensores para detectar radiación o emisión de gases contaminantes. Asimismo, estos vehículos aéreos ya son utilizados ampliamente en la agricultura, en la industria vinícola y forestal al momento de determinar el estado de los suelos, la conveniencia de riego, la existencia de malezas u otros factores que afecten los cultivos.

Esta tecnología, disponible en República Dominicana, cumple un rol esencial en la planificación de desarrollo de un proyecto, esencialmente en la etapa de pre-conceptualización, al brindar las herramientas apropiadas que posibilitarán evitar cualquier obstáculo legal y/o ambiental para su desarrollo.