El Papa llama urgente a realizar acciones para preservar y optimizar
el medio en el cual vivimos y la calidad de la población

En la Encíclica ‘Laudato Si’ –‘Alabado seas’–, el Papa denuncia la debilidad de la reacción política internacional y los intereses económicos a la hora de afrontar la defensa del medioambiente y pide una «valiente revolución cultural» para salvar el ecosistema.

Su análisis crítico, su pedido de sinceramiento y de acción completan su proclamación, con un contenido impecable que va más allá de una simple toma de conciencia, sino que identifica las causas y señala el camino a seguir para resolverlas.

Exhorta de manera urgente a un nuevo diálogo sobre el modo en como estamos construyendo el futuro del planeta, enfatizando en el hecho que necesitamos una conversación que nos una a todos, y argumentando que «el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos». Destacó que el movimiento ecológico mundial ha recorrido un largo y rico camino, logrando construir numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización, aunque también resalto que el cambio a seguir es muy largo.

A continuación sintetizaremos algunos de los aspectos más importantes en los diversos temas relacionados con el medio ambiente, ya que su importancia es la base vital para la preservación del medio en que vivimos y es vital tenerlos en cuenta de antemano para cualquier acción cotidiana, profesional tanto individual como colectiva.

RESIDUOS
Hay que considerar la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes. Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no son biodegradables, como por ejemplo residuos domiciliarios y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos.

Estos problemas están íntimamente ligados a ‘la cultura del descarte’, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura; por ejemplo, la mayor parte del papel que se produce se desperdicia y no se recicla.

Por otro lado, el sistema industrial, al final del ciclo de producción y de consumo, no ha desarrollado aún la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos. Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar. Abordar esta cuestión sería un modo de contrarrestar la ‘cultura del descarte’, que termina afectando al planeta entero; que aunque se realizan esfuerzos a diario, la realidad es que los avances en este sentido son todavía muy escasos.

CAMBIO CLIMÁTICO
La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir calentamiento global o, al menos, las causas humanas que lo producen o lo acentúan. Es verdad que hay otros factores –como por ejemplo el vulcanismo, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar–, pero numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero –anhídrido carbónico, metano y óxidos de nitrógeno, entre otros– emitidos sobre todo a causa de la actividad humana.

Si esta tendencia continúa, el siglo en que vivimos podría ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para la población global. El crecimiento del nivel del mar, por ejemplo, puede crear situaciones de extrema gravedad si se tiene en cuenta que la cuarta parte de la población mundial vive junto al mar o muy cercana a él, y la mayor parte de las mega-ciudades o ciudades cosmopolitas están situadas en zonas costeras.

Muchos síntomas indican que esos efectos podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producción y de consumo. Por eso se ha vuelto urgente e imperioso el desarrollo de políticas para que en los próximos años la emisión de anhídrido carbónico y de otros gases altamente contaminantes sea reducida drásticamente; por ejemplo reemplazando la utilización de combustibles fósiles y desarrollando fuentes de energía renovable, desarrollo que muchos países a través de esfuerzos individuales o alianzas específicas ya han comenzado a realizar aunque se debe propugnar por un esfuerzo colectivo.

AGUA
Las aguas subterráneas en muchos lugares están amenazadas por la contaminación que producen algunas actividades extractivas, agrícolas e industriales, sobre todo en países donde no hay una reglamentación y/o controles suficientes. Tanto porque los vertidos de las fábricas así como los detergentes y productos químicos, que utiliza la población en muchos lugares del mundo, siguen derramándose en ríos, lagos y mares.

Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado. En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos.

BIODIVERSIDAD
Cuando se analiza el impacto ambiental de algún emprendimiento, se suele atender a los efectos en el suelo, en el agua y en el aire, pero no siempre se incluye un estudio cuidadoso sobre el impacto en la biodiversidad, como si la pérdida de algunas especies o de grupos animales o vegetales fuera algo de poca relevancia o ajeno a esta misma biodiversidad. Las carreteras, los nuevos cultivos, los alambrados, los embalses y otras construcciones van tomando posesión de los hábitats, sin tener en cuenta el capital natural, fragmentándolos de tal manera que las poblaciones animales ya no pueden migrar ni desplazarse libremente, de modo que algunas especies entran en riesgo de extinción.

Por otro lado, adentrándonos en los mares tropicales y subtropicales, encontramos las barreras de coral, que equivalen a las grandes selvas de la tierra, porque hospedan aproximadamente un millón de especies, incluyendo peces, cangrejos, moluscos, esponjas y algas, entre otros. Al presente, muchas de las barreras de coral en el mundo, son estériles o están en un continuo estado de declinación. Este fenómeno se debe en gran parte a la contaminación que llega al mar como resultado de la deforestación, de los monocultivos agrícolas, de los vertidos industriales y de métodos destructivos de pesca, especialmente los que utilizan cianuro y dinamita.

DETERIORO DE LA CALIDAD DE VIDA HUMANA
Se advierte, por ejemplo, el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminación visual y acústica. Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso. Hay determinadas zonas que, aunque hayan sido construidos recientemente, están congestionados y desordenados, sin espacios verdes suficientes. No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza.

Cuando una figura de la magnitud y relevancia como es el Papa, en este caso Francisco, toma la iniciativa desde la más alta cúpula que rige al mundo apelando a la Fe y Creencia, y realiza un llamado mundial mediante la Encíclica, significa que la situación es más grave de lo que se puede comprender y percibir y que esa gravedad eventualmente puede ir agudizándose; por lo cual cada uno de nosotros de manera individual y de forma colectiva debe velar, actuar, promover y concientizar por el cuidado del medio en que vivimos y por preservar la calidad de vida de la población actual y de las futuras generaciones, si deseamos que nuestro planeta continúe existiendo.

Nosotros desde nuestro quehacer cotidiano y profesional promovemos los proyectos y acciones de desarrollo con un alto grado, sino el más alto grado, de compromiso con el cuidado del medio ambiente a fines que cada intervención ya sea turística, industrial y/o comercial en los escenarios de la República Dominicana, puedan cuidar real y concretamente esa rica biodiversidad con la que cuenta el país.

Si cada uno de nosotros de manera individual realiza estos esfuerzos, tarde o temprano se transforman en esfuerzos colectivos que ayuden a que la situación actual que vivimos no solo no se agrave sino que disminuya progresivamente, es mucho lo que hay que recorrer, resolver, cambiar la mentalidad y educar. Eso sucederá solo a través de nosotros mismos.