Playa República Dominicana

Playa República Dominicana

La degradación de la calidad ambiental de las playas en la República Dominicana se ha presentado más frecuentemente de lo que se esperaba en distintos polos turísticos del país. Los operadores turísticos y hoteleros verifican constantemente con preocupación los cambios en las playas, sobre todo en la estructura costero-marina, cuyos resultados pueden afectar la sostenibilidad del negocio turístico.
Al final del día, la oferta más preciada para el turista son las playas prístinas en República Domincana, el sol del Caribe y los hoteles y complejos turísticos que habitan en ellas. Por esta importante razón es precisamente por lo que se debe velar.

El estado de las playas en República Dominicana

República Dominicana presenta ciertas áreas costeras muy desarrolladas, dedicadas especialmente al turismo con ofertas de alojamiento, principalmente, bajo el modelo de hospedaje: «todo incluido», el cual resultó un éxito a nivel mundial. El uso del suelo en dichas zonas ha variado a lo largo del último siglo; se pasó de la actividad ganadera y plantación de cocoteros para producción, de compra a la construcción y operación de hoteles para alojamiento de una importante cantidad de turistas. El impacto de este nuevo uso en la zona costera generó y genera impactos ambientales significativos, algunos de ellos negativos como por ejemplo: la erosión de playas, que deben ser atendidos por los operadores turísticos, principales interesados en lograr la sostenibilidad de sus inversiones.

Este nuevo uso, en ocasiones, se ha llevado a cabo en detrimento de ciertos recursos naturales cuyas funciones eran esenciales para el mantenimiento del ecosistema costero-marino. En efecto, tal como lo manifestara en reiteradas ocasiones el reconocido biólogo marino Francisco Geraldes, quien colabora con nosotros como especialista del equipo ambiental de Quiroz Santroni desde hace seis años, uno de los aspectos de mayor preocupación es el llamado trasvase hidrológico, en virtud del cual se incorporan grandes volúmenes de aguas hacia los hoteles que ocupan la franja costera –playa arenosa–, modificando el proceso original que se daba naturalmente. La afectación principal en las playas de República Dominicana está dada por los cambios en la biodiversidad arrecifal y en su estructura, alcanzando en algunos casos degradación en la zona del rompiente, lo cual ocasiona mayor penetración de volúmenes de agua, logrando en consecuencia la erosión de las playas y pérdida de arenas.

En ese mismo sentido, otras actividades tales como dragados, uso de anclas, sobrepesca, eliminación de algas marinas y uso de embarcaciones, pueden también generar resultados similares en las playas.

Propuestas de sostenibilidad para las playas en República Dominicana

Ante este panorama, nunca ha sido más urgente la aplicación de la variable ambiental en la creación de una normativa restrictiva para los usos de suelo y actividades permitidas en el ámbito costero-marino. Para lograr la sostenibilidad y preservación de las playas en República Dominicana, se requiere una confluencia de factores, a saber:

  • Que las autoridades incorporen las reglas de ordenamiento territorial y de uso de suelo apropiadas, para cada zona y velen por su cumplimiento;
  • Que los proyectos turísticos sean conceptualizados bajo un marco de respeto a los recursos naturales de la zona;
  • Que las actividades de los operadores turísticos cumplan con las reglas más estrictas que tengan por fin cuidar el medio ambiente;
  • Que los parámetros de construcción asignados por la normativa de uso de suelo contemplen la capacidad de carga de la zona, para la regeneración y recuperación de los recursos naturales, principalmente en las playas de República Dominicana;
  • Que se establezca un reglamento estricto en cuanto a las actividades turísticas –de tour-operadores– permitidas en las playas (y se cumpla);
  • Que existan monitoreos continuos de la degradación ambiental de las playas en República Dominicana y demás zonas.

El fin último es garantizar la sostenibilidad de la industria turística, la preservación y puesta en valor de los recursos naturales, la revalorización del entorno urbano y la diversificación de la oferta y productos turísticos. Nuevamente, para alcanzar todos esos objetivos es necesaria la confluencia de voluntades entre el sector público, entes reguladores y el sector privado. El costo de no hacerlo será alto para ambas partes.